Por primera vez en mucho tiempo, se sentía tranquilo. Ya no
existía el miedo. Ya no estaba enojado ni sorprendido. Simplemente estaba
feliz. Flotaba libre quien sabe donde,
pero se sentía protegido. El calor de
unos brazos invisibles lo rodeaban y protegían. Podía sentir su respiración y
su corazón acelerados por la felicidad de volver.
-No te preocupes mi cachorrito. Mama te cuida. Mama esta aquí.
Podía sentir las suaves carisias en su piel. Podía sentir el
amor de esas palabras, que eran, por primera vez solo suyas, de nadie mas.
Estiro un brazo, con
esperanza de poder sentirla mas cerca, y así fue. Más calor lo rodeaba, mas
cariño para el.
-Ahora vamos a buscar comida, me asegure de que no haya
peligro para ti.
Observo sus ojos. Unos protectores y felices ojos. También
recibió su sonrisa, grande sincera. Aun más calor, más amor.
Ya no flotaba, ahora corría a su lado. Corría por grandes
bosques llenos de verde. Podía apreciar el olor de la tierra húmeda y las
flores que lo rodeaban. También podía sentirla a ella, protegiéndolo.
Era maravilloso. Mucho tiempo había pasado desde que no se
sentía así, mucho tiempo que no se sentía tan vivo.
Pero en un segundo todo cambio.
Escucho un grito desgarrador. El frio inundo su visión.
Ella se estaba yendo. ¡No! Intento gritarle, pero su voz no
salía. La oscuridad comenzó a
arrastrarlo, las lagrimas brotaron de sus ojos. No quería volver a separarse de
ella
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